08 mayo 2011

CUESTIÓN DE NEGOCIOS

Mi esposa Lucía es una gran ayuda para los negocios. Gracias a ella he conseguido cerrar muchas operaciones comerciales. A fin de cuentas es mi socia en la empresa que hemos montado.
      Luci es guapa, muy guapa. Alta, rubia, muy bien formada, llama mucho la atención cuando caminamos juntos por la calle. Si sorprendo la mirada de algún hombre, me engrandezco lleno de orgullo. No soy celoso, y aunque a veces respondo a esa mirada con una de macho celoso es más un juego viril que otra cosa.
      Por cierto, yo tampoco estoy nada mal. No lo digo yo, lo dice Luci y con ella muchas de sus amigas. La verdad es que me preocupo por mi imagen y hago gimnasia todos los días para mantener mis músculos en forma; sobre todo la “tableta de chocolate” de los pectorales.
      Me encanta echar esa mirada celosa a los chulillos que la miran. Ninguno se atreve a volver a hacerlo, tras ver mi pinta de “armario”.
      En resumen, creo que formamos una pareja para una portada de revista.
     
      Iré al grano.
      Hablaba de los negocios. Me dedico a la venta y para ello contacto con mis clientes por muy diversos medios: teléfono, ferias y congresos, internet, etc.
      Siempre me gusta cerrar un acuerdo en mi casa, con una cena a la que invito al cliente.
      Aparte de guapa e inteligente, Luci cocina muy bien. Yo también dedico tiempo a los cacharros pero cuando se trata de una cena de negocios es ella quien elabora el menú, mientras yo voy a recibir al cliente, le invito a la salita y firmamos los papeles.
      Entonces aparece Luci con una bandeja y unas copas de aperitivo. Suele vestir con minifalda y generoso escote, y no se me escapa la mirada que el cliente echa a sus senos. Es algo invariable.
      Luego pasamos al comedor, donde nos espera una cena ligera, pero deliciosa.
      A los postres, Luci se coloca detrás de la silla del cliente y apoya sus grandes pechos en los hombros del caballero.
      Lo que viene después suele ser más o menos similar, dependiendo de cual sea la reacción del cliente. Habitualmente, acaba en un trío sin que nos lleguemos a desvestir del todo.
      A Luci le encanta tener sexo con el cliente y conmigo al mismo tiempo.
      Y, cosa curiosa, aunque no divulgo mis métodos, cada vez tengo más hombres interesados en hacer negocios. La empresa va viento en popa.
      Ahora bien, si bien Luci forma parte de la empresa, ella no suele participar directamente en las gestiones comerciales; lo deja a mi cargo.
      Por eso es raro que sea ella quien haya contactado con un posible cliente, y le haya invitado a una cena, como suele ser lo habitual para cerrar el trato.
      No me parece mal, eso tengo que dejarlo claro.
      Lo que me mosquea es que ese cliente es una mujer…

3 comentarios:

Mary dijo...

Supongo que al decir que le mosquea es que no le agrada la idea. Tal vez el esposo de Luci es bisexual, ya que le agrada estar con su esposa junto con otro hombre y ahora no le agrada la idea de estar solo con dos mujeres :-s

Baldo Mero dijo...

No era esa mi idea, Mary. Al esposo no le importa que su mujer tenga relaciones con otro hombre, pues eso le excita más a él. Pero no le hace ni pisca de gracia que Luci se relacione con otra mujer.
Vamos que parece muy liberal, pero no lo es.

Teacher Mary dijo...

Ya entiendo.